Meditación: El Viaje al Paraíso.

Actualizado: 23 de oct de 2019

Hace poco una experta en comunicación afirmaba que uno de las cualidades qué más valoraba y recomendaba cultivar era la serenidad. Cuando le pregunté cuál era su fuente de serenidad, cómo lograba ese estado, me respondió que le ayudaba ver vídeos de Youtube.

La respuesta me dejó sorprendida, no habría apostado jamás por una respuesta así en un concurso para adivinar la respuesta correcta. Sin embargo me dio que pensar. Me dí cuenta de cómo yo misma también encontraba paz y esa misma serenidad escuchando a otros hablar sobre desarrollo personal y en especial sobre meditación. Lo que ocurre es que tan solo escuchar a otros hablar sobre ello es el equivalente a escuchar a otros hablar sobre sus vacaciones doradas. Uno puede disfrutar de la charla e imaginar en su cabeza el paraíso que el otro ha visitado, sin embargo, no tiene comparación con visitar ese paraíso uno mismo.


Y si el viaje estuviese a tu alcance y además lo puedieras hacer en la mejor compañía, ¿Preferirías quedarte a ver un vídeo?


La meditación es el viaje a ese paraíso.


Meditar aporta serenidad, una serenidad que permanece; cada vez que logras conectar con tu centro, te recargas un poco más. Y queda un poso de paz y bienestar que te acompaña durante todo el día.


Esto hace que tus relaciones mejoren sin que tengas tú que hacer nada, ya que vas a decidir que ese problema de aparcamiento con tu vecino no es tan grave. Tu familia te notará relajado y sentirás ganas de comunicar y compartir con ellos esta nueva sensación. En el trabajo podrás ver con claridad qué tareas requieren mayor atención o qué acciones son más urgentes. Tu alimentación también mejora, empiezas a escuchar cómo tu cuerpo te sugiere unos alimentos mejor que otros. En consecuencia sientes que tu nivel de energía aumenta, tu humor mejora, y tu vida empieza a mostrarse a todo color.


Esa misma persona que me hablaba de los vídeos, me respondió que había intentado meditar pero que lo encontraba demasiado difícil. Eso también me hizo reflexionar. Meditar no es difícil. ¿Es difícil prestar atención a tu respiración? Sí es cierto que iniciar una práctica regular, como cualquier otro hábito, requiere un proceso de adecuación; 21 días, según los expertos. No se si yo me atrevo a dar esa cifra por estándar para todos los seres humanos siendo como somos tan diferentes y habiendo tenido tan diferentes experiencias de vida. Lo que sí me atrevo a asegurar, es que conviene empezar de la mano de alguien que sepa qué es meditar y que además sepa compartir ese conocimiento. Un coach, profesor o maestro siempre va a ayudar a que la mente no sea quien domina el momento, ya que eso impide la verdadera relajación y meditación. Nuestra mente es una parte de nosotros que, al igual que el resto del cuerpo, está a nuestro servicio y debemos cuidarla y educarla. El problema es que en estos días nuestra mente se ha vuelto el amo y señor de nuestra casa y esa no es su función. Necesitaremos hacer un trabajo para educar a esa mente, para que nos sea de la mejor utilidad.


Desde el equilibrio y conectados a nuestra verdadera naturaleza, seremos nosotros los que tomemos las mejores decisiones que acabarán creando en nuestra realidad esa vida deseada. Porque cada situación que vivimos es solo responsabilidad nuestra, los resultados que obtenemos vienen de las decisiones que tomamos cada día. Dicho esto, conviene decir también que somos responsables únicamente de nuestra parte. La meditación nos ayuda a identificar y a respetar las emociones y las decisiones de los demás, logrando responder en lugar de reaccionar en situaciones difíciles, evitando así la mayoría de los conflictos que tenemos.





También le ocurre a muchas personas que ciertas emociones reprimidas y acontecimientos no solucionados, casi siempre en la infancia, bloquean su capacidad para meditar. La mente, las emociones y el cuerpo están interconectados. Por eso un buen profesor de meditación ha de tener herramientas y recursos para gestionar estos bloqueos emocionales y permitir que la persona logre dejarse llevar a ese estado de serenidad absoluta que tanto necesitamos hoy en día.


Otros me dicen a menudo que no tienen tiempo para meditar, a lo que siempre les respondo… ¿Cuánto quieres de verdad mejorar tu calidad de vida? Porque si quieres algo de verdad, encuentras la forma de sacar tiempo para hacerlo. Es cuestión de ver cómo manejas el tiempo y cómo priorizas. Necesitamos tiempo para no hacer nada, no es sano estar siempre de un lado a otro sin parar. Es necesario poder relajarse, descansar y desconectar. Si la mente está demasiado ocupada te nublará y no podrás ver con claridad.


Y no se trata en absoluto de silenciar la mente, muchos piensan que la meditación les va a hacer capaces de detener la mente por completo. Les deseo muy buena suerte a aquellos que persigan ese objetivo. Meditar es como ir a un gimnasio mental, a medida que nuestra conciencia se pone en forma, el volumen del ruido que genera la mente es cada vez más bajo. Y al igual que otros músculos, cuanto más a menudo se trabaja mejores resultados se obtienen.


Si te interesa saber más estaré encantada de informarte sobre de qué forma la meditación puede ser una solución para ti.






INSTITUTO LEELA PARA EL CRECIMIENTO PERSONAL Y CORPORATIVO

 

 

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